Ruta en moto por La Ruta de los Caballeros.

Esta ruta motera comienza en Ciudad real y pasa por ciudades tradicionalmente historicas en la cultura manchega, tales como Corral de Calatrava, Cañada de Calatrava, Almagro, Arenas del Rey, Bolaños de Calatrava, etc... La distancia media de esta ruta, sin tener en cuenta los posibles desvios que vayamos tomando en funcion de nuestros intereses es de unos 100 kms.


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Amargasilla de Calatrava: esta población comienza a poblarse en la época del Paleolítico, en el paraje denominado como “laguna Blanca”. En el valle del Turruchel y en dicha laguna también se han encontrado restos de la edad de Hierro y construcciones de argamasas romanas. También existen vestigios en el casco urbano de la villa dejados por romanos y visigodos, aunque con toda seguridad se puede afirmar que este pueblo, que en sus comienzos fue un pequeño fuerte, en cuyo abrigo se asentaron los primeros pobladores se fundó con posterioridad a la Batalla de las Navas de Tolosa (1212) alrededor de un torreón del que actualmente no quedan vestigios.

Cuando en 1.212 la Batalla de las Navas de Tolosa se decidió con el triunfo cristiano y la retirada definitiva del dominio musulmán, la Orden de Calatrava se asentó en pleno disfrute de la zona.

Aunque el origen de Calzada como población del Campo de Calatrava se remonta al siglo XIII, no obstante se conservan numerosos yacimientos arqueológicos que constatan la presencia humana en esta zona ya desde el Paleolítico inferior. Pese a que no se han realizado excavaciones científicas, en diversas prospecciones de superficie se han hallado algunos núcleos poliédricos en el paraje conocido como "El Álamo", así como también se han documentado raederas y lascas en lo que se conoce como "Casa Calle", situados al norte y noreste respectivamente. "El Álamo", situado en un paraje elevado cerca del arroyo de las Vegas de Castellanos antes de llegar al molino de la Parra sobre el río Jabalón, es el yacimiento más importante que abarca desde el Neolítico a la Edad del Bronce. En él se encuentran ciertos paralelismos con algunos yacimientos cercanos en Aldea del Rey, en el que sobresalen, entre otros materiales, hachas pulimentadas y piedras de molino.

             

También pertenecen a este período los restos encontrados en la zona de "los Güedos" (piedra pulimentada), así como los hallados en "El Prado" (al norte), "Pozo Felipe" (al este), y el hacha neolítica encontrada en "Cabeza del Encinar" (al sur).

Cerca de la localidad se encuentran el Castillo de Calatrava la Nueva y las ruinas de su cerro convento del siglo XIII, y el Castillo de Salvatierra de origen musulmán. El Castillo de Calatrava la Nueva era propiedad de la orden de Calatrava, y el Castillo de Salvatierra era de los musulmanes.

Las Caras es el típico juego de esta localidad. Se realiza el día de Viernes Santo desde primeras horas de la mañana hasta la salida de la procesión de dicho día, a eso de las 5 de la tarde. El juego consiste en reunirse una muchedumbre con dinero alrededor de un círculo montado u organizado por un personaje llamado el "baratero". Se juega con dos reales alfonsinos pudiendo darse tres combinaciones al lanzar las piezas; dos caras (ganaría el grupo aquel que ha pedido turno de tirar las piezas al baratero y que con su propio dinero han doblado las apuestas de las personas de alrededor del corro), cara y cruz (se repite la tirada) y dos cruces (ganaría la muchedumbre que estando alrededor del corro ha apostado cualquier cantidad de dinero, mínimo 5€, habiendo sido ésta doblada por el grupo de personas que tiran en ese momento las piezas).

             

En cuanto a la localidad de Alamagro, en los siglos XVI y XVII la población crecio espectacularmente, se crearon los arrabales de San Pedro, Santiago, San Ildefonso, San Juan, San Sebastián y San Lázaro. Se construyeron la iglesia parroquial de Madre de Dios, el convento de la Encarnación, las oficinas de los Fugger y multitud de casas particulares. Se reformaron la iglesia de San Blas, la Plaza, el Ayuntamiento, etc. La crisis de los últimos años del siglo XVI y comienzos del XVII no frenó la boga constructora en Almagro.

Durante el siglo XVIII Almagro vivió un esplendor pasajero, merced al apoyo de la ciudad al candidato Borbón, Felipe V, y el oficio de Juan Francisco Gaona y Portocarrero, Conde de Valdeparaíso, ministro de Hacienda del Rey. Se nombró a la villa capital de la provincia de La Mancha durante algo más de un decenio (1750-1761). Fracasado el intento de reactivación administrativa, el Conde promovió la actividad económica mediante la industria textil. Luego de algún sonado fracaso, corrió mejor suerte la organización de la industria de blondas y encajes, que con el tiempo dotaría a Almagro de una de sus principales señas de identidad.

Las desamortizaciones emprendidas por los gobiernos de Carlos III provocaron el desmantelamiento de los edificios religiosos más importantes, lo cual perjudicó considerablemente la conservación del patrimonio arquitectónico de la villa; la decadente universidad menor desapareció con el primer cuarto del siglo XIX y en ese siglo los calatravos, cansados de la aspereza del sacro convento del Castillo de Calatrava la Nueva, situado en un frío, alto y aislado nido de águilas, dejan la fortaleza y trasladan el Sacro Convento a Almagro.

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